Mostrando las entradas con la etiqueta Bares. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Bares. Mostrar todas las entradas

18 de agosto de 2011

Cervecería Alemana, el último refugio en Vitoria


Fachada de la Cervecería Alemana

Dicen que en el país de los ciegos, el tuerto rey. En el tema de las birras en Vitoria viene pasando algo parecido. Ya os he contado los problemas con la Guinness. No tienen solución. Sin embargo, sí hay un lugar en el que se puede tomar una caña con ciertas garantías. La Cervecería Alemana, en la calle Gerardo Armesto, 3 es un local sencillo en el que te saludan cuatro grifos de cerveza nada más entrar. Rubia Wahrsteiner -buena opción-; Franciskaner; Leffe tostada y brunne Grimbergen. Hasta la fecha, ninguna de ellas me ha fallado.

Y no soy el único satisfecho. La cervecería también da comidad y Pagazauskas la ha probado. Sin queja. En ambas ocasiones coincidimos en el menú. Ensalada ilustrada y variedad de salchichas (muy bueno). Tiene codillo, que no he probado, y algún pasatiempo como el revuelto y las patatas ‘a la cerve’. El revuelto no merece la pena. La ensalada ‘cerve’ está bastante mejor que la ilustrada, claro que cuesta el doble.
Un Grimbergen de otro día

Hoy he comido allí. Una ensalada ‘cerve’, Franciskaner y café con hielo. Tenían menú del día, pero no me apetecía comer tanto. Lo mío es mucho más sano, ¿dónde vamos a parar? Además, la salsilla de mostaza con la que aderezan los boquerones y el salmón ahumado, que acompaña a la lechuga y el queso de Burgos, añade un punto gracioso.

Para salir del paso con una sonrisa..   

9 de agosto de 2011

¿Una Guinness en Vitoria? Prefiero tirarme por un puente

Mucha estética y poca ética 
En ocasiones veo muertos. No, en serio. En ocasiones, quizá de tanto ver anuncios sobre las fiestas que organizan en St Patrick, te haces una idea que resulta no tener nada que ver con la realidad. Pensaba yo que en Vitoria se podría tomar alguna que otra Guinness, pero la verdad es que, hasta el momento, es mejor que te viole un mono de culo pelado que intentar tomar una buena pinta en la capital alavesa.

El domingo, ya sé que son fiestas y todo empeora, lo intentamos en O’Connors. Frente a la catedral nueva, al inicio de la  calle Prado. Sí, donde está el famoso Sagartoki (otro día hablaremos de los 20 minutos que tardan en atender en barra). Bueno, pues fue un desastre. Como no pague yo, no puedo insultarles por lo que cobraron, que sería demasiado, pero sí por vender una cerveza que empezaba a avinagrarse y encima estaba caliente.

El Molly Malone está muy bien decorado
Mira que intenté autoconvencerse de que no estaba tan mala. Y eso que la otra parte de mí, en cuanto vio el color de la cerveza, puso ya mala cara. Era obvio lo que nos esperaba. Mierda puta y poco más. No producía la arcada típica de la Guinness completamente avinagrada, pero no estaba buena. Y es que esta cerveza no aguanta más de siete días desde que se pincha el barril .Por favor, tasqueros del mundo, cuidadme la Stout.


No conforme con el fracaso, he decidido darle una segunda oportunidad a los seudo irlandeses de Vitoria. Hoy he pareado en el Molly Malone, en la calle San Prudencio. El local es precioso. Las cosas como son (el O’Connors tampoco está mal decorado), pero no se pueden cobrar 3,50 leuros por una madia pinta de Guinness. No me jodas, hombre.

Guinness@MollyMalone
La cerveza, thank’s God, no estaba picada. Tampoco caliente. Lo que no quiere decir que estuviera buena. Refresacaba, que ya es algo. Además, me dolía el estómago antes de tomarla y luego se me ha pasado. Claro que eso sería hambre. El tema es que en cuanto he visto a la camarera coger el vaso, inclinarlo y acercarlo a la caña me he puesto a temblar. Aquello no pintaba bien. Mi pinta no pintaba bien, jeje. Que rebuscado, ¿eh? No me preguntéis por qué, pero algo fallaba. ¿Ya estará eso bebible? La duda se ha disipado al ver el precio. Si hubiera cobrado dos leuros, habría marchado feliz, pero 3,5….. .

En fin que no quiero darme por vencido aún y volveré intentar encontrar un Guinness decente en Vitoria. No pido mucho, ¿no? Por el momento la única opción es coger el coche e ir a Llodio, a la Viña. Eso sí es una Guinness.

20 de julio de 2011

El café manchego

Sobre la mesa un café con hielo. Es una terraza de verano. Buen día. Buen organismo. Es uno de esos días que sin saber muy bien porqué no dejas de hacer reír a los que te rodean. Un hielo es suficiente para provocar la risa. Un hielo. Fresquito. Uno de esos hijos de puta de hielos que te hacen derramar el café y con los que siempre te manchas. Si te cae sobre el pecho, la carcajada es de aúpa. Es el café manchego. Ese que se empeña en que te lleves un gran recuerdo. 

Hoy hemos tomado café en el Oh! mellete de Miribilla, en Bilbao. Rico. Fuerte. He llegado a Vitoria y todavía me temblaban hasta las pestañas. Por la cafeína y por el par de veces que he escuchado a Mark Knopfler en el coche hacer magia con la guitarra durante los puntéos de Tunel of Love. Pedazo de canción. Aunque ese no es el tema. El asunto son las manchas.

Un viejo amigo tenía un terrible problema con una de estas manchas recurrentes. Se la lavaba todas las noches, pero a la mañana siguiente hay estaba, en su frente, en todo lo alto. En Moscú no se atrevían a hacer bromas con el tema, mas en el resto del mundo. El descojono. Pobre Gorby. En fin, que hoy me las he tenido con una de esas manchas que parecen puestas con rotulador indeleble (ya sé que se llama permanente, coñe). Primero ha aparecido en el cuello de la camiseta. La hemos visto mientras tomábamos un blanquito en el Fifth Avenue, un poco más arriba del Oh! mellete, en Jardines de Gernika. Aprovechando que pasábamos por casa, me he cambiado. Con un par, justo antes de comer unos macarrones con bonito y tomate. Mira que podía haber esperado para ponerme la camisa limpia. 

Y la cosa iba bien hasta que, sentados en la terraza de verano, con una café con hielo sobre la mesa, sintiéndonos de deporte, el puto hielo cabrón del café manchego ha venido a joder la marrana. Choff. La mancha. Medio café por el pecho abajo y otra camisa a la lavadora. A ver si por lo menos me devuelven rápido el tendedero, porque hay unos escaladores colgados del patio de mi casa que se han robado todos los Marta. Dicen que están arreglando unas baldosas, pero hasta que no vea que me devuelven el colgador....       

8 de julio de 2011

Vamos de bares

bHoy viernes, es un buen día para presentar un nuevo álbum de fotos de bares. Iremos completándolo, claro está.